GETAFE/Varios (27/03/2025) – El aceite de oliva es un producto fundamental en la gastronomía y su proceso de elaboración influye directamente en sus propiedades y características. Una de las principales diferencias en la producción es si este se filtra o no antes de su comercialización. Esta decisión afecta tanto su apariencia como su sabor, conservación y beneficios para la salud.
Comprar aceite sin filtrar en Madrid es una opción cada vez más popular entre los consumidores que buscan un producto con un sabor más intenso y con mayores propiedades naturales. Este tipo, también llamado «en rama» o «del primer chorro», no pasa por un proceso de filtrado, lo que le permite conservar partículas de pulpa de la aceituna y restos de humedad. Como resultado, tiene una apariencia más turbia y una textura densa. Por otro lado, el filtrado pasa por un proceso que elimina estas impurezas, ofreciendo un líquido más limpio y brillante.
Las principales diferencias entre ambos tipos comienzan en su aspecto visual. El sin filtrar suele tener un color más opaco y con pequeños residuos naturales en suspensión. En cambio, el filtrado es más translúcido y de color uniforme. En este sentido, en Oleo Casa, agregan: “Este factor no solo influye en la estética del producto, sino también en su estabilidad, ya que el sin filtrar puede presentar una mayor fermentación de los residuos si no se consume en un tiempo adecuado”.
En cuanto al sabor, conserva un perfil más robusto, con notas más frescas y un mayor contenido en polifenoles, compuestos con propiedades antioxidantes. Esto lo hace atractivo para quienes buscan una experiencia gastronómica más intensa. Por su parte, el filtrado tiene un sabor más equilibrado y suave, lo que lo hace más versátil en diferentes preparaciones culinarias.
Otra diferencia importante radica en su conservación. Tiene una vida útil más corta debido a la presencia de partículas en suspensión que pueden acelerar su oxidación. Se recomienda consumirlo en un período más corto y almacenarlo en condiciones óptimas, lejos de la luz y el calor. En cambio, el filtrado tiene una mayor estabilidad y puede conservarse por más tiempo sin alterar sus propiedades.
A nivel nutricional, ambos tipos mantienen los beneficios esenciales del virgen extra, como su contenido en ácidos grasos saludables y antioxidantes. Sin embargo, el sin filtrar puede tener un leve incremento en estos compuestos, debido a la menor manipulación en su procesamiento.
Al elegir entre uno y otro, es importante considerar el uso que se le dará. Si se busca un producto con un sabor más potente para consumir en crudo, como en ensaladas o tostadas, el sin filtrar puede ser la mejor opción. Para cocinar o para quienes prefieren una textura más ligera y limpia, el filtrado puede resultar más adecuado.
Ambos tienen su lugar en la cocina y su elección dependerá de las preferencias personales y necesidades de cada consumidor. La variedad de opciones disponibles permite disfrutar del aceite de oliva en su máxima expresión, adaptándose a diferentes usos y gustos culinarios.